El Capricho de Gaudí. Una visita para bloggers.

Llevo un tiempo con la idea de la doble entrada sobre la visita para bloggers que organizó El Capricho de Gaudí, pero hasta estos últimos días no he podido centrarme en ello por una tremenda falta de inspiración -y en otras ocasiones, de tiempo- que me ha tenido en dique seco más de un mes. No obstante, ya están aquí. Primero, como introducción, una pequeña guía sobre El Capricho a través de El Cuaderno Corinto.

Escuchando atentos las explicaciones de Carlos. Foto: Mair CaSe

Escuchando atentos las explicaciones de Carlos. Foto: Mair CaSe

La visita, con su director general, Carlos Mirapeix, como anfitrión de lujo, nos llevó a Libe Fernández Torróntegui -su blog, Reharq*, no necesita presentación-; Paloma  Sánchez que hace ver la realidad de gran parte del patrimonio cántabro a través de Pecios de la Arquitectura montañesa, a Roberto Rua cuyo blog, Casonas de Indianos es una auténtica base de datos de estas viviendas; y a la que aquí escribe, a conocer el edificio fuera de convencionalismos, clichés y, sobre todo, de un modo totalmente informal que nos permitió a todos aprender de los aspectos que más nos interesaban y compartir experiencias. Tuvimos la suerte de visitar estancias no accesibles al público (como la torre o la planta baja), disfrutar de unas espectaculares vistas de Comillas en la torre, o conocer algunos secretos que esconde el edificio, como las ventanas tubulares y su música al subir y bajar las ventanas o la bóveda catalana cuya recuperación de las características originales está entre los objetivos a corto plazo.

Vistas desde la torre. A la izquierda, la Universidad Pontificia; a la derecha, la capilla-panteón del Palacio de Sobrellano. Foto: Mair CaSe

Vistas desde la torre. A la izquierda, la Universidad Pontificia; a la derecha, la capilla-panteón del Palacio de Sobrellano. Foto: Mair CaSe

Lo que más sorprende es que en la propia Cantabria, la actual actividad de El Capricho pasa desapercibida: a más de uno he tenido que explicar que hace ya mucho que no hay un restaurante japonés y que ahora se puede visitar. Es una apuesta de riesgo, pero fuerte, con un plan sólido e ilusión, mucha ilusión. En El Capricho todo el mundo está implicado en el proyecto. Es una gestión privada cuyo mayor objetivo es ser autosostenible. Además, uno de los aspectos en los que creo que se desmarcan de otras ofertas culturales es que ofrecen una entrada de día -no de acceso único restringido a la visita- dando así opción a salir a comer o pasear para volver a entrar unas horas más tarde, y tienen muy en cuenta las familias y los presupuestos que se manejan a raíz de la crisis, por lo que ofrecen tarifas reducidas hasta los 14 años cuando normalmente no suelen llegar a los 10. También, se puede visitar cualquier día del año -salvo, por supuesto, las fiestas navideñas- y comprobar cómo se viviría en Villa Quijano en verano, con lluvia, en invierno, en días soleados…

Gracias a la recopilación de información, otra muestra de cómo los gestores están totalmente metidos en la historia y la conservación del edificio, los investigadores de la arquitectura del s.XIX, de los indianos, de Gaudí y del mismo Capricho, tienen aquí una importante colección de fuentes documentales y archivo gráfico. Nosotros vimos una pequeña muestra de estos documentos, pero lo que vimos fue extraordinario.

Los más pequeños también tienen su lugar. Aquí pueden crear su

Los más pequeños también tienen su lugar, aquí pueden crear su “Capricho”. Foto: Mair CaSe

Como se puede comprobar, el rigor es otra de sus mayores características: se ha optado por dejar las estancias desnudas, sin mobiliario, pues no se sabe qué tipo de muebles eligió Gaudí y tampoco se quiere optar por muebles-tipo de la época. Esto es algo que muchos visitantes no comprenden, pero hay que pensar que de este modo se disfruta del gran potencial de la casa e incluso uno puede fantasear sobre cómo amueblarla. ¡Imaginación al poder!

Este año es el 130 aniversario de El Capricho y es el motivo perfecto para mostrar una auténtica declaración de intenciones a través de actividades como la que tuve el placer de participar, un concurso de selfies o, la que tendrá lugar precisamente este finde semana, con visitas guiadas nocturnas para todos los públicos -como dicen en la web, si se va en pareja, los arrumacos están permitidos durante la visita-. De este modo, nos permite a los cántabros tener ‘excusas’ para visitarlo desde otro punto de vista, aunque el verdadero reto es conseguir convencer a la mayoría de pagar por algo que durante tantos años fue de acceso gratuito, con las consecuencias correspondientes en términos de conservación del edificio -ya sabemos cómo funcionan las labores de conservación de bienes protegidos de carácter público que no sean de primer nombre-, tarea que poco a poco van llevando a cabo.

 Nosotros, además de agradecidos, quedamos absolutamente prendados de El Capricho -y eso que ya lo conocíamos-, de sus visitas, de su equipo y, por si fuera poco, conocernos en persona. Proyectos como este hacen creer que hay una vida más allá de la gestión con financiación pública de algún tipo que provocan una dependencia endémica de las subvenciones. Un modelo a seguir en la gestión cultural privada, que seguro llegará muy lejos.

Foto: Paloma Sánchez, Pecios de la Arquitectura Montañesa

Foto: Paloma Sánchez, Pecios de la Arquitectura Montañesa

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5 respuestas a El Capricho de Gaudí. Una visita para bloggers.

  1. Pingback: Página 20: Comillas tiene un Capricho | El Cuaderno Corinto

  2. ¡¡Tu post me he hecho venir ganas de volver a visitar el Capricho!!

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