Una de Pixar con Le Corbusier, por favor

Llevaba meses queriendo bajar a Madrid para ver la exposición de Pixar que hoy finaliza en CaixaForum Madrid. Por fin, y arrastrándolo mucho, conseguí una excusa para bajar gracias a unos papeles que había que gestionar.

Día y medio de visita me permitió conocer el proyecto Se Alquila, que tiene lugar en varias ciudades del mundo y que cada año lo dedican a una temática concreta, además de Centro Cibeles, toda una sorpresa. La última parada, pues, fue para Pixar. La fortuna quiso encontrarme con la sorpresa de que justo pocos días antes se había inaugurado la exposición dedicada a Le Corbusier, que para cualquiera que haya estudiado Historia del Art,e bien en el instituto o bien en la carrera (y aficionados al arte y la arquitectura), es una de las figuras más reconocibles de la historia de la aquitectura contemporánea.

El exterior de CaixaForum lo conocía de otras visitas, pero nunca hubo tiempo o energía como para entrar. La cola que encontré al llegar me hizo pensar en que me iría de nuevo de Madrid sin visitar este centro y, más aún, sin la ansiada exposición dedicada a la productora pionera de la animación 3D. Paciencia hasta arriba y tras una hora de espera afortunadamente en sombra (con treinta y tantos grados al sol), llegó el momento.

Por la cola, pensé que estaría mucho más lleno de lo que lo encontré, sobre todo la exposición de Le Corbusier, pero no, la gente se concentraba en el piso de arriba, aunque, igualmente, con menos aglomeración de lo esperado. Está bien que dosifiquen la entrada para que la experiencia de las exposiciones sean completas, pero unas cuantas personas más, no lo habrían impedido igualmente. Como viene siendo común en muchos centros, las fotografías no eran permitidas (ni con ni sin flash), pero en la de Pixar todo el mundo se estaba saltando a la torera la norma mientras los vigilantes de sala se concentraban en la entrada con alguna incursión al interior.

Aunque en apariencia no tengan que ver una con la otra, sí que tienen en común el papel de innovación en el devenir de sus disciplinas. De Le Corbusier, se podían ven documentos con borradores, la evolución de esos primeros diseños, maquetas, esculturas e incluso recreaciones a tamaño real de estancias con los muebles diseñados para ellas. El hecho de que no hubiera muchas personas permitía disfrutar de esa sensación de descubrimiento al poder ver desde lejos, e ir descubriendo detalles según uno se va acercando, las obras más conocidas del arquitecto, con explicaciones contextualizando y relatando todo lo que esas obras llevan detrás…y un descubrimiento, al menos para mí, la calidad como printor de tendencia cubista primero y purista después de este hombre con una imaginación desbordante.

…y por fin, la exposición sobre los 25 años de Pixar. A mucha gente que desconoce el proceso, le sorprende el trabajo ingente que conlleva la realización de una película animada en 3D. Es una de las razones de ser de la muestra: hacer una película como Toy Story requiere un enorme despliegue técnico y de personal, desde el diseño original hasta la postproducción del render (procesado) final. Pocos, además, conocen el papel de Steve Jobs en la gestación de la productora, ni que, por ejemplo, los personajes de Boo o Sully de Monstruos S.A. tuvieron tantos cambios de diseño que podrían haber hecho 4 ó 5 versiones de la película. En algunos casos, las reproducciones de resina de los personajes, muchas veces no son, ni de lejos, las versiones finales que vemos en el cine.

La disposición de la exposición por películas/sagas, permite ver la evolución de la tecnología 3D, los marcados estilos de cada película, o la cada vez más metódica labor de documentación y diseño de personajes y, sobre todo, parcelar perfectamente cada parte de la exposición sin mezclar películas. Los dibujos e ilustraciones de Buscando a Nemo, por ejemplo, merecen una exposición en sí mismos. El lienzo de Anton Ego de Ratatouille querría tenerlo para mí, como las impresiones hechas con impresora 3D de Wall-E y Rémy. Sin embargo, hubo dos cosas que no esperaba: el zootropo en funcionamiento de Toy Story, como el que John Lasseter tiene en su despacho, solo que este a tamaño gigante; y el vídeo final, impresionante paseo por las películas de la exposición (Sagas de Toy Story y Cars, Bichos, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Wall-E y Up) a través de ilustraciones y dibujos preparatorios de cada una, animados y dispuestos de tal modo que dan sensación de tridimensionalidad.

La puesta en escena es impecable, una lástima que la última película que aparece en la exposición fuera Up, me habría gustado ver los modelos iniciales de Brave, pero es lo malo de las exposiciones “predeterminadas”, que se conciben de un modo y aunque estén varios años rodando por el mundo, no actualizan, aunque sí lo hagan en la cronología.

Anoto CaixaForum en mis “imperdibles” para próximas visitas a Madrid (o cualquier ciudad en la que tenga sede), aunque espero no tener que esperar tanta cola para poder disfrutar de sus exposiciones, porque la calidad de lo exhibido a veces se ve perjudicada si la paciencia (y en mi caso una maltrecha rodilla) roza su límite, al menos, pude aguantar para entrar y borrar esa mala sensación inicial.

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