#MuseosPro. Semana 1: Perfiles. ¿Historiador del Arte, el único perfil del profesional de museo?

*Esta misma entrada pertenece al proyecto colaborativo #MuseosPro. Si quieres ver esta entrada junto con las otras que se vayan publicandopinchando aquí

Es posible que a muchos, la mayoría de los que aquí escribimos, debatimos y leemos, nos haya ocurrido la anécdota de: -“¿y tú, qué has estudiado?” –“Historia del Arte” –“¡Ah, qué bonito! ¿Y eso para qué sirve, para dar clase en un instituto, no?” Es en ese momento cuando tú, cansado de escuchar esa pregunta una y mil veces, con una voz monótona y cansina explicas que no, que sirve para más, mucho más. En mi caso me ocurre por partida doble (Historia e Historia del Arte), pero tampoco es momento para ponerse a despotricar, sino todo lo contrario.

En el otro extremo, el museo, ese lugar misterioso en el que todo el mundo cree que puede trabajar. Estar en una sala, rodeada, por ejemplo, de Velázquez, o Sorolla, o Pollock, y escuchar a gente que visita el espacio algo así como “yo así también trabajo” refiriéndose a los vigilantes de sala. Pues, muchas veces, esos vigilantes de sala son personas formadas y preparadas para dar respuesta a las dudas o preguntas de los visitantes sobre el centro, la exposición o las obras, no solamente mirar que todo está correcto.

Un museo, por tanto, y sobre todo si es de Arte, es el lugar donde el historiador del arte puede tener más “libertad” laboralmente hablando (lógicamente, en un museo de ciencia, aportará menos que un científico o en uno etnográfico, que un antropólogo). Sin embargo, la formación que se nos da, además de, en muchos casos, solamente teórica, es fragmentada y a veces incluso anticuada. Nos preparan para hacer un doctorado y la vida docente universitaria, pero no para las aplicaciones prácticas de nuestros estudios, alimentando ese círculo vicioso de la salida docente como aparente única vía. No es que el historiador del arte per se no esté preparado para ciertos puestos en un museo, que lo está al menos en la base, pero sí que necesita unos estudios de especialización para asegurarse un buen conocimiento para un puesto específico, como es, por ejemplo, el de conservador, restaurador, o el museólogo.

Por otro lado, ¿saben los contratantes qué formación es la idónea para cada puesto de trabajo en un museo (y en cualquier otro tipo de institución cultural)? Para una persona de Recursos Humanos, le es más fácil pedir formaciones generales como Periodismo, Magisterio o Turismo que saben hacer labores de redacción, visitas guiadas o información del centro, que en informarse para qué está preparado, por ejemplo, un Historiador del Arte, que le suena que esos dan clase y bucean entre libros, exagerando un poco. Con esto no quiero decir que el personal de Recursos Humanos no sirve para nada, ni que todo un museo deba estar constituido por historiadores, sino que, como una empresa que debe contar con un equipo sólido en formación, pero a la par variado en conocimientos, no veo incompatibles los distintos departamentos de un museo con distintas formaciones complementarias trabajando en equipo.

En la variedad y la complementación del conocimiento está el éxito, pero informándose primero de qué es lo que estoy ofertando y a quién necesito en cada caso para que sea más eficiente la comunicación con el cliente, en este caso, el visitante.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Arte y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s