Museos Bizarros. Museos y el sexo. Epílogo

La relación del arte y el sexo o el erotismo es más que estrecha desde la Antigüedad, pero después de los dos posts que han precedido, hemos comprobado que los museos dedicados al sexo no son una rareza precisamente. El recurso de organizar un espacio expositivo en torno a esta temática es común a los cinco continentes y adaptados a cada país o región. Si bien en los países desarrollados, el negocio del sexo proporciona suficientes recursos como para ser integrados en museos e incluso crear centros de interpretación sobre ello, en países más tradicionales como los asiáticos, prefieren centrarlo en cultura, tradición y costumbres ancestrales combinándolo con objetos artísticos y arqueológicos.

Sin embargo, aún quedan algunos museos relativos a las relaciones por descubrir: el primero de ellos, que ya mencioné ligeramente en el primer post, está dedicado a un objeto creado inicialmente con intenciones terapéuticas y que, hoy en día, se ha convertido en el juguete sexual más conocido; el vibrador. En San Francisco existe precisamente un museo, llamado Good Vibrations Antique Vibrator Museum, dedicado a la historia y evolución de este objeto inventado para aliviar a las mujeres de sus ataques de histeria (antes del vibrador, el médico procedía manualmente). Piezas curiosas y lejos de lo que hoy en día es este objeto. Merece la pena echar un vistazo a las imágenes de su web y, aunque se salga del tema museístico, si algún lector/lectora de este texto ha sentido la curiosidad de conocer más acerca de la historia del vibrador, le recomiendo la comedia británica Hysteria.

Como no todo en las relaciones es bueno, existe un museo para esas relaciones frustradas; el Museo de las Relaciones Rotas de Zagreb, en el que se reúnen objetos relacionados con las rupturas y sus consecuencias. Como curiosidad, se expone un hacha, donado por una mujer británica, que utilizó para destrozar los muebles de su expareja.

Por último, y no menos importante, aunque no se trata de un museo al uso, hay que mencionar la ciudad de Verona. El escenario de la tragedia romántica por excelencia, adaptada a todos los medios (películas, canciones, series, musicales, etc), es casi un enorme museo al aire libre dedicado a su pareja más conocida: Romeo y Julieta. Según la tradición, en la via Capello, se puede visitar aún la Casa de Julieta, cuya estatua, situada a la entrada, es conocida en el mundo entero, ya que se dice que tocar el pecho de Julieta trae buena suerte en el amor. Por su parte, en la Via Arche Scaligere se encuentra, por su parte, la que se cree que es la casa de Romeo, que no es sino un precioso palacete. Finalmente, la ruta shakespeariana de Verona tiene como última parada (nunca mejor dicho) en la Tumba de Julieta en el monasterio de San Francesco in Corso. 

*Para la próxima entrada de Museos Bizarros, Museos para Comérselos: Museos dedicados a comida.

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