Emboscada

La sangre sobre la nieve es más roja todavía, como si la compusieran pequeños rubíes. La forma de filtrarse la sangre en el hielo junto a la luz solar la hace parecer aún más brillante, y por ello observa su gran lienzo, embelesada. No sabe si es suya, de amigo o enemigo, de uno o de muchos. Ha terminado rápido, no ha llegado al límite, quiere más. Se mueve; un movimiento preciso es suficiente. Recoge lo más útil, es el mejor modo de aprovisionarse. Poco a poco va relajando la respiración, el deber está hecho, y ellos están bien.

Llegaron al lugar, guiados por los sonidos, pero no esperaban una lucha entre un enorme lobo y un jabalí. El lado amable de la Naturaleza se olvida cuando el invierno arrecia. El Hombre, aterrado, lo aborrece y, sin embargo, se maravilla al ver a la fiera con sus retoños.

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